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Crónicas Deportivas

Hay algo a lo que a aquellos que venimos del hemisferio norte nos cuesta acostumbrarnos y es a pasar las Navidades en verano, en la playa y con calor, no digo que no sea bonito, que lo es, pero, ¿que quieren?, nosotros estamos acostumbrados a vivir estas Fiestas con mucho frio, abrigados hasta las orejas y normalmente encerrados en las casas por las bajas temperaturas. Estas serán las octavas Navidades que paso en temporada estival, recuerdo que la primera vez no podía creerme que fuese 24 de diciembre y yo estar dándome un bañito en el mar, se me hacía rarísimo. Ahora, sin estar acostumbrado del todo, lo veo como algo más normal, aunque no se si solo me pasa a mi, pero muchas veces se me hace difícil creer que estemos en esas fechas. Y es que siendo las mismas Fiestas, se viven de manera muy diferente a uno y otro lado del Atlántico, y no me refiero a las comidas, las migraciones fundamentalmente española e italiana trajeron las costumbres de las comidas navideñas, unas comidas que se daban en pleno invierno europeo y que se trasladaron al verano sudamericano, aunque a menudo las temperaturas no acompañen precisamente para la ingesta de semejantes viandas.
Aquí prácticamente no existen los Belenes o nacimientos como nosotros los conocemos, se arma el arbolito, los escapartes de las tiendas, llamados acá vidrieras, no suelen competir como en España por ver quien se lleva el premio al mejor escaparate navideño, tampoco se estilan mucho los villancicos, como es verano, es fácil imaginar que la nieve simulada casi no existe, por supuesto que acá no se comen las uvas, se brinda con las doce campanadas, tanto en Año Nuevo, como en la Nochebuena. Aunque hay algo a lo que llaman turrón, espero que no se me enoje nadie, no es ni parecido a nuestro turrón, menos mal que yo soy afortunado en ese aspecto y mi familia me envia todos los años unos cuantos como para no extrañarlos demasiado. Hay algo en lo que si es muy parecido, es en el chupi, o bebercio que diríamos por allá, en los dos sitios se toma como cosacos, y también nos gusta por igual el tema pirotécnico, aunque a decir verdad nos llevan ventaja acá, pues tambien los disparan en la Nochebuena.
En fin, tanto si están leyendo esto en Argentina, como en España o en cualquier lugar del mundo, mi deseo es que sean muy felices en estas fechas, que disfruten con sus respectivas familias los que puedan hacerlo, a los que no, nos tocará extrañar un poco más de la cuenta, y que el año que está próximo a comenzar los colme por lo menos de salud, y amor, el trabajo y la platita, como diría el otro, va y viene.

Por Fermín Gonzalo

Cronista y seguidor de la U.D. Logroñés, autor del blog #ÁreaBlanquirroja

2 respuestas a “”

Hola Pegaso!!!No te imaginás cómo me gustaría que Navidad fuera en pleno invierno y con nieve!!! Porque la sufro en la cocina…Pero creo que aparte de la comida, algunas otras tradiciones, también cruzaron el Atlántico… En mi casa siempre hubo pesebre (belenes como dicen Uds…) sin el niño, y después de las 12, generalmente los más chicos, ponían al niño en su cuna de paja…Como vivo en Tigre, (Prov. de Buenos Aires), es más pueblo y Nochebuena y Año Nuevo, tocan la sirena los bomberos voluntarios, durante 15 minutos, acompañado de las bocinas (?) de los trenes de la Estación cercana, pero aparte de todo eso, mucha pirotecnia, y mucho \”chupi\”!!!Y como vos, tengo parte de la familia en Logroño… pero nos salva el Skype!!! pero igual se extrañan!!!Que pases una muy Feliz Navidad, y el Año próximo sea, muuuuuy próspero!!!Cariñosss!!!

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